Hay días tan ridículamente absurdos de los que no puedes escapar y empezar a desear lo que fue es una dosis que sólo te sana por un rato…
Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 11/03/2016
—
to read
«No vivo, ni escribo para agradar. Escribo como quien deja migajas en el bosque para que el hambre no se pierda».
—Messieral
Hay días tan ridículamente absurdos de los que no puedes escapar y empezar a desear lo que fue es una dosis que sólo te sana por un rato…
Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 11/03/2016
Deja un comentario