El Diablo y la Señorita S.


Chocaba uno a uno sus dedos,
sus dedos uno a uno chocaba,
del meñique al pulgar chocaba,
chocaba del pulgar al meñique.
El diablo pensaba triste y solo,
triste y solo pensaba el diablo,
en una formula mejor para conquistar,
para conquistar en una mejor formula.

El diablo no sabía hablar italiano,
italiano no sabía hablar el diablo
y en una bodega de alcohol se entregó,
se entregó en una bodega de alcohol y
la policía no supo si apresarlo o abrazarlo,
si apresarlo o abrazarlo la policía no supo.

El diablo contó su historia y se puso a llorar,
se puso a llorar y contó su historia el diablo,
la señorita S no quiere amar a nadie, nadie,
a nadie, nadie quiere amar la señorita S
y el diablo no era la excepción, cobarde depresión,
cobarde depresión, no era la excepción el diablo y
la señorita S no quiere amar a nadie, quiere jugar,
quiere jugar, no quiere amar a nadie la señorita S.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 11/05/2016


Suscríbete a la Newsletter de Messieral

Esta obra está viva y en construcción. Al suscribirte, te sumas a quienes me acompañan en el viaje de mi obra en proceso: «Habitante».
Suscríbete a la newsletter y recibe en tu correo nuevas entradas, actualizaciones y momentos únicos del universo de Messieral.

Únete a otros 2.544 suscriptores