Roce de Almas Diferentes

La tempestad es un nudo de arroz
por el que nos corrige un destello a color,
tenía tan poca esperanza en la vida,
bebía con ella, dentro algo se encendía.

Le di un beso después de ciento cincuenta
y fueron catorce momentos de amor a ciruela
en los que sin abrir los ojos, por fin, me di cuenta,
burbujas de helio estallaron por todo mi cuerpo,
el daño severo no lo soportó la piel que cubre mis huesos
y desprotegido mi alma exclamó libre a su encuentro.

No hubo un instante mejor en mi vida,
el roce de almas diferentes convino
en conformar, para dos, un mejor sonido,
fue un beso, tres lunas, quinientos soles desmaquillados,
las sobras de aquel bendito milagro, el momento indicado.

Se llamaba con S de la satisfacción tan bendita,
quizás de su otoño se desprenda una hoja marchita
y ella continúe tan bella, tan dulce y, a mi corazón, cosida.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 31/05/2016
Obra: 8 Infinitos Contables

Poema: 7 de 8

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