Lento Fuego


Aguas solitarias,
vida en calma,
sollozos de historias olvidadas;
escritura necesaria
y las manos a la espalda.

Porque al final mi universo
serán dos ojos fijos, al viento,
como una mirada secreta
que nunca olvida y me recuerda.

Si ves bien, nunca me olvidé de latir,
a veces el precio de una vida feliz es aprender a soportar,
por un tiempo, tu mala estrella antes de dormir,
después de despertar y en cada pesadilla que no te deja soñar.

Y, hoy, desde la tranquila felicidad
que me cede tu piel acompasada
con la caricia favorita de tu espalda,
vuelvo la vista a ese retrato nuestro,
el de ese viaje sideral, camino de estrellas,
en el que prometimos amarnos en cada verso
sin miedo a un posible final, sin miedo al silencio,
sin miedo a lo inevitable que siempre se consume a lento fuego.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 6 de enero de 2,016


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