Despertar a la madrugada
porque en el medio de sus horas
me despiertas tú con esas mismas palabras
y se angustia dentro de mi pecho la misma esperanza.
Despertar y llover una nana
para que puedas dormir, ya cansada,
en la ciudad que te encuentres, o cama,
en la estación que aparezca en tu espalda.
Si a caso llegas a escuchar, por error,
de la voz de un concierto mis letras
y la pena aparece en tus ganas,
no hagas caso a la voz interior,
esa ya nos mintió tantas veces,
mejor roza toda sensación
en la que en tu silencio me encuentres.
No es verdad que el olvido es sincero,
ni verdad que mentira es amar,
en silencio y con todas las dudas
que me deja el pasado en tu honor;
no es herida el aruño tan pulcro
que tu beso ciñó en mi interior,
si cada día pronuncio tu nombre
como el aventurero que en vano clama a su Dios
al sentirse perdido y tan lejos de su salvación.
—Este viejo mapa del tesoro
aún me sigue guiando
al mismo cielo de tu amor.
©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 7 de enero de 2,017

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