Quédate a vivir
en este hogar de historias,
el tiempo que dure este ciclo lunar,
no muerdas mi voz al marcharte,
recuerda que para ello siempre será tarde.
Quédate e invítame al sortilegio de tu mar,
el tiempo que dure este nuevo huracán,
no abraces con tanta impaciencia mi don,
¿De qué serviría guardar dentro de un ataúd una flor?
Y baila despacio girando a mi alrededor,
dulce misterio que arropa en su cuerpo el amor,
mueve lentamente el universo sin detenerte
que es más bella la tarde en los balcones
en los que el frío y los cuerpos no se detienen.
Ciclos lunares tan relativos en complicidad,
ciclos lunares que no se detienen en tu mitad
y un silencio en la cuarta estación de un beso,
allí donde vi tus mareas inundar el más profundo desierto…
©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 12 de enero de 2,016

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