Residente

Párvulos enceres
dentro de una vivienda
que ha nacido,
hermosos alquileres
de una noche somnolienta
en que insistimos…

El futuro imaginario
siempre fue el mejor aliado,
pero te juro por mis manos
que en cada beso que te di
deseé, con gallardía, quedarme a vivir.

Ya el pasado
yace desbaratado,
no lo traigas por consuelo
a este lugar sagrado;
no ves que llueve fuerte
que la memoria casi siempre
termina en accidentes…

Párvulos cócteles,
nuestros besos y cuarteles,
emboscadas del destino,
como un presagio siempre;
no ves que llueve fuerte
que a pesar de todo para amarte
siempre tuve que aceptar ser muy valiente.

Ya el futuro ha alcanzado
al instante que he logrado,
en tu mesa no hay testigos,
nada podría estar mal;
si tus labios y los míos
se acercan a los latidos,
de este nuevo corazón que nunca estará de más,
te aseguro que juntos lograremos avanzar.

Salva con amor al residente
del hogar que hay en tu vientre,
como índole de toda humanidad;
no te canses de encontrarte,
para vivir jamás es tarde
y luchar se hace mejor con voluntad…

Siempre estaré contigo
como el gusto a lo prohibido
y es milagro el dulce néctar
de todo lo que nos pasa,
y de todo lo que nos sucederá.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 27 de enero de 2,017


Este poema está dedicado a todas las parejas que recientemente se han enterado, de forma ansiada o inesperada, que serán padres por primera vez; entre tanta incertidumbre, felicidad y tantos sentimientos  que desencadena la noticia, lo esencial es el amor. El amor y la voluntad.


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