Rotunda la era civilizada
aprendiendo a migrar el color
de un espejo que ya no señala
a los que no sienten amor.
Una mano cercana a la sombra
que nos acompaña en cada sueño
o en la pesadilla de la mañana
en la que aprendimos de su encuentro.
De la muerte y a lo lejos
con un incipiente mal excepcional
se aprende que los recuerdos
son manjares, en ámbar, a conservar.
©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 4 de febrero de 2,017

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