Los Caminos Inconsumibles de tu Candor


Deambular
por encima de los encinos
inabarcables de tu emoción;
colmar
con el suave suspiro de tu mirada
el vacío que habita esta casa
y decir adiós a quien tiene que irse
mientras tú desdibujas mis días más tristes.

Tu inocencia artística
es el brillo de una estrella
que ha prestado a la pena
su don de ser tan expansiva;
como expansivo el primer beso
que regalas a mis soberbios labios,
como expansivo mi corazón inmóvil
a medida que te acercas a mi más travieso símil.

Maldito sea el tiempo que perdí lejos de ti
y el veneno que sedujo todo cauce en mí,
bendita tu palabra que ha devuelto la esperanza
a este hombre que por fin va dejando sus andanzas
y que oportuno te ha arrancado de un altar de mentiras
en el que sobraba tanto el irrespeto y faltaban todas las caricias.

Deambular
por encima de los caminos
inconsumibles de tu candor;
colmar
con el bálsamo hermoso de tu alma
el vacío que me crecía en soledad
y decirte: «bienvenida a mi restaurada vida
en la que a partir de hoy, sólo tú, habitarás…»

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 17 de febrero de 2,017


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