De carne y poema
son mis labios que tiritan,
como tirita la voz
que recuerdo de tu amor;
como el comienzo de una luna
que nos trajo un recuerdo anterior.
De carne y canción
las piezas de este motor
que se agita cuando la marea
trae entre sus manos suerte nueva.
Y quizás mi buena suerte eras tú,
toda la belleza de tu cuerpo en mi oscuridad;
el dulce presente de tus manos cuando el sur
se disponía a elevarse sobre los cielos de ciudad.
Y quizás mi buena suerte era azul
como las pupilas de tu verdad resplandeciente,
como el cometa entregándome su luz
y un acorde perfecto que nació en aquel diciembre
en el que el fuego no iluminaba, eras tú…
De carne y poema
son tus labios que caminan
sobre la piel del infinito
a punto de instalar el final de una antigua frontera.
©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 18 de marzo de 2,017

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