Así lloran las calles como llora el dolor,
así el ojo perfecto de los dones nos observa;
con el miedo injusto de no saber de dónde vino el terror,
con la infamia absurda de la injusticia que deletrea:
Todo horror y toda vida arrebatada de sus sueños,
toda paz y toda forma exacta de acabar con ella;
al final, no estamos hechos de tan buenos recuerdos
y el alma nos vuelve a llorar, en distintos idiomas y maneras.
Pero esta tarde a pesar de la impotencia,
dentro queda algo de fuerza
para responder a la amenaza con poemas,
para no descansar hasta que aparezca
un poco de luz sobre las personas buenas.
Y serán canciones las que acorralen las hileras
de armas con las que quieren amedrentarnos;
aunque sin temor avancemos sabiendo que lo que llevamos dentro
no se parece ni un poco a una sola de sus guerras.
Hay más de veinte lágrimas
entre mi ciudad y Barcelona,
hay más de veinte poemas
entre la impotencia y tanta…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 17 de agosto de 2,017

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