Cerré las ventanas hacia el exterior; no quise ver que la decepción aún corría en las calles; y aunque un día tenga que contarle cada detalle, hoy me he quedado fijo en los ojos de mi hijo sabiendo que su inocencia es la única capaz de desdibujarme el dolor que hoy estalle…
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Ciudad de Guatemala 26 de agosto de 2,017

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