Un día te despiertas
y las buenas noticias figuran
en el interior de tu bandeja de entrada,
el sentido de la vida resurgida
te acaricia hasta hacerte sonreír
y eres, otra vez, esa niña que yo siempre adoré sentir.
Despiertas y la vida te pone sobre aviso:
«Aquí estás solamente para ser feliz»;
comenta la mañana después de tu arribo
que siempre se durmió esperando a tu risa venir.
Y lo sabes, porque sé que lo sabes
que nadie más es tu poeta
que ese lugar lo he ocupado como mares
que van ocupando tu tormenta;
y lo sabes, porque sé que lo sabes
que nadie más es tu poema
que si alguien rima a perfección con tu entrepierna
ese soy yo cada vez que hay luna nueva…
Y lo sabes, porque sabes que lo sabes
que nadie nunca te hizo amar la vida,
no como yo, porque nadie amó tanto tus luces,
siempre las confundieron con luciérnagas.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 2 de noviembre de 2,017

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