A Cuerpo Entero


En una postal antigua
que vino desde un país lejano,
conservo tu letra pequeñita
y mi sentimiento enamorado.

No sabía que era posible
enamorarse a cuerpo entero
de un alma que está distante,
ni que el amor, en ocasiones, también es duradero.

Porque a mí me ha enseñado a amar
el recuerdo de tu despedida
que es el único símbolo inmortal
de una emoción que nunca termina.

Y que vengan a verme, el día de mi muerte,
los hijos que tengas con otros hombres
para que atentos lean en mis labios tu nombre
como última voluntad del amor de tus amores.

O que venga a verme, la mismísima muerte,
el día que mi carne yazca transparente
para que sepa de modo bastante indecente
que he burlado el beso de su boca sin dientes…

En una postal antigua
que llegó desde un país lejano,
conservo tu  letra infinita
y mi orgulloso poema de amor necesario.

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 12 de febrero de 2,018


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