Te dije cielo
y en tus avenidas
un verso secreto
vistió la ciudad,
de tenues colores
con sabor a guerra
pero ya sin honores
y sin antifaz.
Te dije cielo
y en tu clorofila
un dulce universo
lloró sin cesar
el agua bendita,
bendita de tus manos,
que en extrañas ruinas
gritó sin piedad.
Pero cuando tu boca
fue capaz de decirme amor,
todo un poema de luz
inundó mi habitación;
y así, completamente desnuda
ausente ya de toda cruz
me hizo ver amanecer la canción
que coloreaba tus calles
cuando te besaba yo…
Y así completamente desnuda
hermosa de alma y de tez
grabó tus huellas en mí,
de la misma forma en que la calidez,
grabará tu recuerdo infinito sobre mi piel…
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Ciudad de Guatemala 17 de febrero de 2,018

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