Después de recorrer
el país celeste carmesí,
encontré mi piel
y con ella me vestí;
no hay duración
más innecesaria
que el tiempo perdido
tan lejos de ti.
Dulce amada,
labios de esmeralda
y senos que conocí;
dulce en la caricia,
dulce en lo que amaba
y en tu frenesí.
Hay algo de verdad
en la mentira cautelar,
no será indolencia
por esta abstinencia
tan lejos de ti.
Después de recorrer
el país celeste carmesí,
encontré tu piel
y con ella me vestí;
no hay solución
más innecesaria
que el tiempo perdido
tan lejos de ti.
Dulce amada,
labios que me extrañan
y senos que leí;
dulce en la caricia,
dulce en lo que amaba
y en tu color gris.
Hay algo de verdad
en la mentira cautelar,
no será indolencia
por esta abstinencia
tan lejos de ti.
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Ciudad de Guatemala 20 de abril de 2,018

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