Te quiero,
porque a veces no me entiendo
y al mirar en tus ojos veo
que he vivido quizás algo más;
algo más que se parece a tu alma,
a tu voz en plena calma;
amor mío, si fuesen los cerezos tus olivos
y este canto ambiguo mi único motivo…
Quizás el silencio, quizás el olvido.
Me muero,
porque a veces no te encuentro
y al mirar el espejo no veo
las horas que han pasado desde mi nacimiento;
nacimiento que empezó una vez y no terminó,
nacimiento que fue en tu cuerpo, en tu revolución;
amor mío, si fuesen los cerezos tus olvidos
y este canto antiguo mi último motivo…
Quizás el orgasmo, quizás el camino.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 12 de mayo de 2,018

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