Déjame en paz,
déjame con mi música y mi poesía,
con mis mujeres siempre infinitas;
déjame en paz,
déjame con mi desfase y mi anarquía,
con mis siempre inquietas fantasías.

Y quédate muy lejos con todas tus mentiras,
con tus ejércitos de subnormales nihilistas;
no te mereces mi atención, no mis caricias,
ya vendrá un amanecer para tus ridículas manos frías.

Déjame en paz,
déjame con mis acordes y con mi poesía,
con mis musas siempre infinitas.

Que necesito descansar de tus mil vidas,
de tus arrepentimientos y falsas víctimas;
de tu infame y carcomática familia,
de tu revelada identidad de arpía.

Y que te quedes siempre lejos con todas tus mentiras,
con tus ejércitos de subnormales feístas;
para que me dejes en paz
con mi música y mi poesía;
sin estorbar,
consciente de tu poca valía…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 18 de mayo de 2,018


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