Heridos,
con la sangre aún mojándonos las alas,
perdidos,
embargada la mirada de una rabia
parecida a este dolor…
Heridos,
aún gritamos cada nombre
de nuestros desaparecidos;
dolidos,
cautivos…
Heridos,
con la triste escena de muerte y destrucción,
vencidos,
aún luchamos por los otros y su salvación;
aullidos,
en el nombre de un dios
al que quisiéramos abofetear
pero al que aún pedimos
por la suerte de los demás…
Heridos,
tan capaces de amar,
perdidos,
intentando no olvidar…
Heridos,
pero aún en pie de lucha;
heridos,
pero nuestra voz aún se escucha…
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Ciudad de Guatemala 9 de junio de 2,018

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