No estoy en condiciones
de volver a ser eterno,
ni a diferenciar la muerte de un recuerdo.
No estoy en condiciones
de volver al mismo infierno,
ni a diferenciar los besos de un dialecto.
Pero sigo estando en condiciones
de desaparecer, de huir de este encierro,
de abrir mis ideas a un mundo menos bueno.
Es la hora, nuestra hora,
la inmundicia es un vaso repleto de aromas,
así que bebe, tu sorbo duele
y si quieres saberlo: Hoy me siento indiferente…
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Ciudad de Guatemala 19 de julio de 2,018

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