En los libros y en cada gota de lo que escribo
allí te encuentro siempre tersa en el umbral del recorrido
y el frío se ausenta como se ausenta la mueca adolorida
de cada última vez, insatisfecha sin tu amor, de cada último día.
Y cuando siento que se desbordan las lágrimas de tanta emoción
porque vuelvo a encontrarte después de tanta despigmentación;
la soledad es música, si estamos solos, convirtiendo cada pesadilla
en la nueva oportunidad de la que siempre habló nuestra caída.
Pero cómo íbamos a saber que los milagros se disfrazan de ausencias,
que los colores del invierno también son parte de las desavenencias;
cómo íbamos a saber que los malestares eternos son el candor
que mueve las manijas que controlan el universo afinado para dos…
En los libros y en cada gota de lo que escribo
allí te encuentro siempre desnuda en el umbral del recorrido
y el frío se ausenta como se ausenta la mueca embravecida
de cada primera vez, insatisfecha sin tu don, de cada última agonía.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 6 de agosto de 2,018

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