Soy el ángel caído
que intenta alzar su vuelo,
el mismo dolor desconocido
que ayer escuchó tu lamento.
Y que solo se aleja por las mismas calles,
que no necesita de todos, que ya no precisa de nadie.
Y que solo se aleja de la misma sangre,
que no necesita de todos, que ya no le importará a nadie.
Soy el ángel caído
que intenta atarte la boca,
el mismo magma enfurecido
que ayer desnudó tu tapioca.
Y que solo se aleja por las mismas calles,
que no necesita de todos, que ya no precisa de nadie.
Y que solo se aleja de su misma sangre,
que no necesita de todos, que ya no le hará falta a nadie…
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Ciudad de Guatemala 16 de agosto de 2,018

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