A la Cabeza


Están desarticulando nudillos
para que nuestras manos no se puedan mover;
y tú esperas que yo lo entienda
pero no entiendo una sola de estas siluetas.

¿Estábamos tan equivocados
al momento de creer que teníamos fe?,
¿Estábamos tan deshabitados
que creer en lo transparento nos hacía bien?.

Sé que al centro de esta oscuridad
pocas cosas merecen la pena,
me fastidia la necesidad,
me golpea con su puño la misma letra;
este fue un recinto lleno de color
y ahora es la abstracta sombra del dolor
que nos sujeta y con fuerza no cesa
de dañar con injusticia toda nuestra ciencia.

Están desarticulando nudillos
para que nuestras manos se dejen de mover;
y tú esperas que yo lo entienda
pero no entiendo una sola de las armas apuntándonos a la cabeza…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 18 de agosto de 2,018


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