Cuando ella prometió la belleza,
la vi a los ojos con tanto amor
y cuando quiso besar mis heridas
tuve que apretar mi corazón;
dulce cariño, juego de niños
no habrá final al despertar…
Todo un mundo nuevo en consecuencia,
viaje por carretera, un beso como estrella
que por mucho tiempo nunca deja de brillar.
Porque cuando ella quiso un futuro,
fui sincero en decir que el conjuro
de sus manos tatuaron mi piel
con la tinta de la ternura hermosa al hacer
realidad los sueños hermosos que antes besé.
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Ciudad de Guatemala 31 de agosto de 2,018

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