En la avenida cero
del barrio de tu amor,
un tenue embarcadero,
sin razones, me ayudó
a soportar el peso de un recuerdo
que años más lejos me rompió.
Y la buenaventura que traen tus manos
hicieron de mí un hombre bueno,
un hombre justo y cada vez mejor;
jamás te merecí pero avanzamos,
jamás te merecí pero lo logramos.
Vendré cada septiembre a decirte gracias
aunque no lo diga de la forma correcta;
porque cambiaste mi blindaje por dos alas
que me hicieron volar lejos de ti,
de tu amor y de todo lo peor que habita en mí…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 2 de septiembre de 2,018

Deja un comentario