Bajo la luna
del más hermoso de los planetas azules
te desnudé con las manos llenas de seguridad;
pero envejeció la marea,
sabotearon los barcos de vela
y no volví a verte nunca más.
Quizás fue en una playa de Cádiz
o en las sábanas de otra eternidad,
no fue mi intención verme gris
en esta noche sin aurora boreal;
sin los dulces rellanos de tus iris,
tan hermosos y dulces en su ansiedad…
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Ciudad de Guatemala 4 de septiembre de 2,018

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