Cuando hubo llevado el plan correctamente, se despidió de su dolor intermitente; y nos dejó calma y amor, un vendaval de tiempos diferentes, una sonrisa siempre precisa y elocuente… No olvidaré su dulce canción, ni su silbido que entre los seres de otros mundos ahora convierte las pesadilla en cándidos sueños de amor ferviente…
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Ciudad de Guatemala 7 de septiembre de 2,018

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