A diez minutos de marcharme
supe quien eras en realidad,
a diez minutos de fugarme
lo entendí todo y algo más.
Supe que el cuerpo celeste en tus ojos
jamás nos quiso complicar
y que los besos más grandes del mundo
sólo tu boca los sabría pronuncia.
Y es que tu forma de decir adiós
gritaba en silencio ahora soy yo
quien pide que te quedes si acaso ves
que lo que soy vale más de lo que crees.
Supe que el verso presente en tus hombros
jamás nos iba a olvidar
y que los besos más sabios del mundo
sólo tu boca sabría cuidar.
A diez minutos de marcharme
supe quien eras en realidad,
a diez minutos de escaparme
un abrazo que se queda en la ciudad…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 21 de Septiembre de 2,018

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