Te dejé a la sombra de un verso
cuando tus ojos cansados sostenían
mi mundo sobre las nubes del duelo;
y fui exacto al calcular los besos del día
mientras contaba tus lunares de cielo.
Me encontré a la sombra de un verso
cuando tus alas cansadas sostenían
mi mundo sobre las nubes del viento;
y cuidé de ti, mi más hermosa fantasía,
para que se conservara mi más grande acierto.
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Ciudad de Guatemala 22 de Septiembre de 2,018

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