Deja que duerma tranquilo
por debajo de la tesitura de tu voz,
que en los labios de nadie se escucha tan bonito
mi nombre, más que al ser pronunciado por tu amor.
A estas horas a quién le importa
perder la rudeza y dejarse acariciar,
si el día estuvo lleno de rutinas
que hace tiempo comencé a despreciar.
A estas horas a quién le importa
ser consentido y abrazado por los brazos
que pertenecen a esa clase exclusiva
que saben muy bien de curar con su sólo tacto.
Deja que duerma tranquilo
por debajo de la tesitura de tu amor,
que en los labios de nadie se escucha tan bonito
mi nombre, más que al ser pronunciado por tu voz…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 11 de octubre de 2,018


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