La dulzura y la potencia que ella tiene en su voz; enmudece a este mundo ruidoso; y la escucho sin querer que detenga su canto que me enseña a palpitar.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 12 de octubre de 2,018

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«No vivo, ni escribo para agradar. Escribo como quien deja migajas en el bosque para que el hambre no se pierda».
—Messieral
La dulzura y la potencia que ella tiene en su voz; enmudece a este mundo ruidoso; y la escucho sin querer que detenga su canto que me enseña a palpitar.
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Ciudad de Guatemala 12 de octubre de 2,018

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