Porque si aún sostienes
la taza con la misma mano
y si tus ángeles
siguen siendo los mismos;
dime cómo negarme
a encontrarte en mis motivos
de volver y volver
aunque juré sólo el olvido.
Porque si aún detienes
el tiempo de los humanos
cada vez que vuelves a aparecer
de frente y desnuda ante sus instintos;
dime cómo negarme
a encontrarte entre mis libros
para renacer y renacer
aunque juré sólo un camino.
Ya no estamos en la edad más exigente,
en esta solamente cabe la resignación;
la verdad, es que soy cada día menos valiente
y a mi corazón le haría bien tu solución…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 12 de octubre de 2,018


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