Dulce la inmolación
que promete librarnos
de no sé qué cosa.
Dulce la nueva aflicción
de cada caso cuaternario
que espanta a las moscas.
No estábamos listos
para tanta responsabilidad,
ni tan enterrados
para dejar de dudar;
este será el comienzo
o quizás es nuestro final.
No estábamos listos
para tanta intranquilidad,
ni tan abatidos
para dejar de avanzar.
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Ciudad de Guatemala 16 de octubre de 2,018


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