Dejaste tu latido
sembrado en la tierra
que aún rodea mis instintos…
Y no te olvido
porque en la guerra
que yo enfrento aún te necesito.
Y te extraño
al frente de esta caída
en la que solitario
recuerdo tus palabras
siempre bellas, siempre a mi lado.
Dejaste tu sonido
sembrado en la tierra
que aún rodea mis instintos
y no te olvido
porque en la guerra
que yo enfrento aún te necesito…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 18 de octubre de 2,018


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