Yo vine
desde el atardecer
con las heridas suficientes
y necesarias para ser arte.
Traía el silencio
muy cerca del alma
e infinitos versos
bordeando mi cara.
Quizás un día
me retire con el mismo atardecer
y hasta el último día agradeceré a la vida
por permitirme ser todo lo que quise ser.
Yo vine
desde el atardecer,
no sé si lo hice una sola vez
pero esta vez sé bien lo que haré.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 31 de octubre de 2,018


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