Desde el principio
supe que adorarte
era la mejor opción,
que querer amarte
era una condición
mucho más que confortante.
La libertad a que invita
tu exceso de confianza
y tu perfecta cercanía
es mi pasaje directo a libertad.
La tempestad a que imanta
tu belleza exquisita
y tu perfecta intención atrevida
es mi pasaje de ida a la felicidad.
Desde el principio
supe que adorarte
era mi mejor opción,
que querer amarte
era una tentación
por demás reconfortante.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 17 de noviembre de 2,018


Deja un comentario