Sé desfilar calle abajo
por las vías de la insatisfacción;
lo que jamás aprendí
fue a quedarme allí.
Sé de caer libremente,
de guardar la calma y la fe;
cosas que nunca perdí
porque jamás las sentí.
Y sé que en el final
nunca hay tiempo de sobra,
que en el hogar
desperdiciamos las horas;
las mismas horas
que jamás volverán…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 18 de noviembre de 2,018


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