En el taller de mis rutinas
se acostumbra a recordar
los buenos tiempos que contigo compartía
y las veces que en mi cama amanecías.
Y es que el taller de mis rutinas
siempre tiene ganas de tu sonrisa pequeñita,
esa que surge cuando estás feliz y cuando te excitas;
esa que surge cuando me vuelves a ver y cuando te beso infinita.
En el taller de mis rutinas
se acostumbra a recordar
los buenos tiempos que contigo merecía
y las madrugadas en que tu cuerpo a mí venía.
Y es que el taller de mis rutinas
siempre tiene ganas de tu espalda cohibida,
que a mis manos se entregaba en la caricia,
como se entrega la noche a su luna seductiva.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 21 de noviembre de 2,018


Deja un comentario