Entre las sábanas
crees tener el control
sobre tu cuerpo, tu don,
sobre tu mente y dolor…
Pero siguen tus manos
haciendo el camino
que yo te enseñé;
y te sigue excitando que ordene
con instrucciones precisas
cuando digo lo que tienes que hacer.
Y por diecisiete segundos,
extensión a profundidad;
te has olvidado el presente,
te has olvidado del mar;
otra vez estás conmigo
y con nadie más.
Gemido, refrán y maullido,
en conjuro de nunca jamás;
azafrán, malhechor y castigo,
vuelves a invitarme a tu soledad.
Entre las sábanas
crees tener el control
sobre tu cuerpo, tu amor,
sobre tu mente y furor.
Pero siguen tus manos
inundando el camino
que yo te enseñé;
y te sigue excitando que ordene
con instrucciones precisas
cuando digo lo que tienes que hacer.
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Ciudad de Guatemala 24 de enero de 2,019

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