Estoy tan solo
ante la intempestiva rabia
que se adhiere a mis puños
que han perdido toda calma.
Estoy tan solo
que mientras el infierno enciende
con su fuego cada una de mis avenidas,
nadie se queda para acompañarme.
Y es tan agrio el sabor del rencor,
tan poderosos los odios antiguos;
yo nunca quise esto en mi respiración,
yo nunca quise quedarme vacío.
No me sirves más, ni me aportas,
eres unos labios en silencio
que no saben consolar.
No me sirves más, ni me aportas,
eres el mismo sexo repetitivo
que no sabe alimentar…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 24 de enero de 2,019

Deja un comentario