No estuvo tan mal quererte
ni enseñarte a besar un poco mejor,
no estuvo tan mal encontrarte
y aprender que para ti no es importante el amor.
No estuvo tan mal avanzar
al ritmo acompasado de tus pasos,
no estuvo tan mal esperar
por la hermosura de tus labios.
Porque finalmente
debo admitir que en tus brazos
el tiempo y la suerte
sabían mucho mejor.
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Ciudad de Guatemala 24 de enero de 2,019

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