Me muero sin ti y contigo, nuestra embarcación vive la condena del naufragio; de los besos silenciados, cobardes y sucios de tanto no gritarlos…
La Condena del Naufragio
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«No vivo, ni escribo para agradar. Escribo como quien deja migajas en el bosque para que el hambre no se pierda».
—Messieral






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