Le mentí y le dije que la rosa que me regaló la había destrozado mi perro; así de cobarde, así de infantil… No supe expresarle que desde el primer momento en que la vi, aquel día, me cautivó con su hermosura. Y ya una vez distraído y enamorado, olvidé aquella rosa sobre la barra del bar en el que por primera vez la besé.


La chica desnuda de la calle Rotterdam by Messieral

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