Aléjate de aquí,
recuerda que sin mí
solías estar a salvo
de toda tentación,
de toda excitación
invadiendo tu cuerpo.
Aléjate de aquí,
recuerda que sin mí,
no era perpetuo enfado
el que en tu corazón,
destruía tu tallo en flor
y hasta tu infame centro.
No había mayor dolor,
ni infieles a traición,
ni esclavos de un rencor…
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Ciudad de Guatemala 23 de noviembre de 2,018

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