Llama cuando quieras, pronunció con seguridad; y mi corazón malvado sonrió con absurda necesidad.
Y no estaba tan mal provocar que aceptara mi voz acercarse a su tranquilidad; esta misma voz que ha encendido en su cuerpo, a distancia, sensaciones que de otra forma no podría sentir jamás.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 24 de enero de 2,019

Deja un comentario