Una avenida dividida en tres letras,
mi corazón latiendo por Mariel,
cuando niños, cuando piedras
que saltaban sobre charcos de papel;
y aquella canción dividida en tres estelas
que quedaron dibujadas en la letra c
de cuando niños, cuando ideas
que aterrizaban sobre lunares de piel.
Un quince para una vocal y dos consonantes,
un quince para volvernos a encontrar,
exiliados los besos en el zaguán de los rosales
en el que tu vestido solía empezar a flotar.
Una avenida dividida en tres mitades
mi corazón latiendo por Mariel
cuando niños, cuando tardes
que saltaban sobre la misma muerte;
y aquella esquiva suerte de los jueves
que se quedó a vivir en la letra c
de cuando niños, de cuando instantes
que aterrizaban sobre lunares de miel…
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Ciudad de Guatemala 7 de octubre de 2,018

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