Desde el sitio de mi paz
en el que suspiro tan lejos de ti,
tan lejos de tu tierno encuentro;
me prometo que habré de salir
de este infame e incierto hundimiento.
Desde aquí yo no te puedo besar,
desde aquí yo no acaricio tu aliento;
desde aquí hasta mis manos te extrañan
y yo te espero despierto.
Desde aquí yo te empiezo a desear,
desde aquí más me crece el invierno;
desde aquí yo me aíslo del viento
y aún herido te quiero…
Desde el sitio de mi paz
la guerra comienza a surgir;
el mundo pierde su claridad
y yo en ti siempre pienso;
y yo en ti siempre pienso.
Desde aquí yo no te puedo besar;
desde aquí solo me desespero;
desde aquí hasta mi alma es un arma
que apunta directo a mis sueños…







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