Profundidad

En la profundidad
de los mares encinta
sollozaban las notas
de un violín con tempestad.

Y fue tal estruendo que la ciudad
de pena lloraba y gemía;
como ahora las horas
más bajas de la modernidad.

Porque allá donde alcanza a llegar
el paso impreciso de mi rima,
también lloviznan las lágrimas
de la infeliz caducidad…

Y fue tal estruendo que la ciudad
de pena lloraba y moría;
como ahora las horas
más bajas de la humanidad.

¡ACOMPÁÑAME EN TODAS MIS REDES SOCIALES!


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s