No lo quise admitir en su momento
porque no es fácil aceptar un sentimiento;
no quise atormentarme con un sueño
que comenzó siendo algo tan pequeño…
Y te quise, tan mal, como se quiere lo irredento,
como se busca dentro de un saco roto lo que es bueno;
tan mal como, en ocasiones, se desperdicia el tiempo
que bien podría emplearse en contemplar lo cierto.
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