Amores que Sólo Comienzan

Aquella guitarra ardía al interpretar Capricho Árabe
y tus manos se acercaban a las mías en un acto cómplice
que nadie más sabría identificar, porque nadie más nos siente,
porque nadie más está tan cerca de nuestra alma o nuestra piel.

Aquel café no era solamente un escenario para una historia,
sino el comienzo del resto de horas, nuestras e inseparables;
porque ha de saber el viento que hay amores que sólo comienzan
pero que no terminan de forma abrupta como algunas memorias.

Aquella guitarra ardía al entrelazar sus notas ajenables
con nuestros sentires más profundos e insolubles;
hacerte el amor aquella vez fue justicia, quizás en parte,
pero una bendición prodigiosa si la comparásemos con el arte.

Viento que viene y que se va, que ondea como unos labios al besar;
sureña cautiva de una belleza incomparable, sureña cautiva de mi forma de amar.

Fuego que viene y que se va; que enerva como unas manos al rozar;
sureña cautiva de una formas imborrables, sureña cautiva de mi dulce pecar.

Aquel café no era solamente un escenario para tu historia,
sino el comienzo del resto de horas, nuestras e interminables;
porque ha de saber el viento que hay amores que sólo se entregan
a seres imposibles, que nunca se sabe bien de dónde es que vendrán…

MESSIERAL



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